
ARQUITECTURA DE UN DESASTRE
Antes del partido con Médicos recorría el vestuario de Abogados D, como siempre lo hago para poder ser participe de esa “cocina” del equipo y aconsejo a los jóvenes periodistas que lo hagan para que algún día puedan llegar a ser como yo (un gran hombre con una gran cuenta bancaria), y pude observar un clima muy distendido en el equipo, mas bien de desconcentración (algo que dejaría horrorizado a cualquier Bilardista), lo jugadores se sacaban fotos, bromeaban, recordaban como había estado la movida en una y otra discoteca, las bebidas alcohólicas ingeridas, uno de los centrales (Klinsmann), siguiendo las recomendaciones de su sicoanalista, trataba de confrontar sus miedos intercambiando palabras tímidamente con aquel jugador de Universitarios que lo traumara con un caño de connotaciones bíblicas. Como el experimentado que soy vi que tanta liviandad no podía llevar a ningún resultado positivo más allá de fortalecer los lazos de hermandad en el team, lo cual no es poca cosa en tiempos donde se van perdiendo los valores al punto de llegar a levantarme un día leyendo que el legendario Batman es detenido en Londres por golpear a su madre y hermana, en fin todo muy loable pero desde el punto de vista netamente futbolístico se estaba construyendo una derrota de acá a Beijing y como no podía ser de otra manera el resultado del partido avaló mi pronóstico, 4 a 2, lo que también me trajo a la memoria aquel partido que empezó con igual actitud y terminó con un gol que podría haber sido material de excelencia en aquel programa que hace unos años supo conducir con tanto ingenio y humor mi muy querido amigo Marcelo Tinelli con quien comparto tan lindos momentos todos los fines de semana en el Verygarc Golf Club (V.G.C.). En resumen, a los D les digo que sin dejar de lado valores como la amistad, el compañerismo y la lucha contra las fobias, no se olviden que lo único importante es ganar, es lo que construye grandes lideres, empresarios y gente como yo o como mi entrañable Julio Grondona, gente que todos recordaran algún día con lagrimas en los ojos.
Fernando Máximo PESETERO
Antes del partido con Médicos recorría el vestuario de Abogados D, como siempre lo hago para poder ser participe de esa “cocina” del equipo y aconsejo a los jóvenes periodistas que lo hagan para que algún día puedan llegar a ser como yo (un gran hombre con una gran cuenta bancaria), y pude observar un clima muy distendido en el equipo, mas bien de desconcentración (algo que dejaría horrorizado a cualquier Bilardista), lo jugadores se sacaban fotos, bromeaban, recordaban como había estado la movida en una y otra discoteca, las bebidas alcohólicas ingeridas, uno de los centrales (Klinsmann), siguiendo las recomendaciones de su sicoanalista, trataba de confrontar sus miedos intercambiando palabras tímidamente con aquel jugador de Universitarios que lo traumara con un caño de connotaciones bíblicas. Como el experimentado que soy vi que tanta liviandad no podía llevar a ningún resultado positivo más allá de fortalecer los lazos de hermandad en el team, lo cual no es poca cosa en tiempos donde se van perdiendo los valores al punto de llegar a levantarme un día leyendo que el legendario Batman es detenido en Londres por golpear a su madre y hermana, en fin todo muy loable pero desde el punto de vista netamente futbolístico se estaba construyendo una derrota de acá a Beijing y como no podía ser de otra manera el resultado del partido avaló mi pronóstico, 4 a 2, lo que también me trajo a la memoria aquel partido que empezó con igual actitud y terminó con un gol que podría haber sido material de excelencia en aquel programa que hace unos años supo conducir con tanto ingenio y humor mi muy querido amigo Marcelo Tinelli con quien comparto tan lindos momentos todos los fines de semana en el Verygarc Golf Club (V.G.C.). En resumen, a los D les digo que sin dejar de lado valores como la amistad, el compañerismo y la lucha contra las fobias, no se olviden que lo único importante es ganar, es lo que construye grandes lideres, empresarios y gente como yo o como mi entrañable Julio Grondona, gente que todos recordaran algún día con lagrimas en los ojos.
Fernando Máximo PESETERO


Fernando Máximo Pesetero, nació en el barrio porteño de Palermo un amargo día de invierno de 1.947, desde muy pequeño, sus padres, don Fernando Eterno Pesetero y doña Eulogia Laguita, dueños de un barcito ubicado en la esquina de Cabello y S. Ruggieri, pudieron ver que el niño tenia un serio impedimento para jugar al fútbol (desde siempre sueño de su padre), ocurría que cuando se le arrojaba un balón al pibe, éste al mirar hacia abajo confundía las chapitas de bebidas (regadas en el fondo de sus casa) con monedas e inmediatamente perdía el interés en el esférico. En la secundaria mostró su tendencia hacia el periodismo cuando empezó a escribir para la columna de deportes del diario escolar, lo hizo por varios años hasta que un día se dio cuenta que podía influir en la gente. En un recreo estaba Fernando mirando a otros pibes jugar al fútbol cuando se le acercó uno de ellos, lo llevo a un costado y le ofreció golosinas a cambio de que en el diario escolar resaltara sus “falsas” cualidades futbolísticas con el fin de que lo convocaran a los próximos intercolegiales a disputarse, se supo muchos años después que éste pibe era el Checho Batista. Es así que decidió meterse de lleno en el periodismo deportivo y mas adelante ingreso a la University of The Plata Facility con sede en su barrio natal, de donde egresó con honores. Esta fue una breve reseña de la vida de este periodista que hoy se une como nuevo columnista de ésta distinguida pagina. 
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